Decálogo profesional
Como en cualquier otra profesión, el taxista debe desarrollar su actividad siguiendo un protocolo de actuación que le permitirá ofrecer un servicio de calidad, pero también trabajar con todas las garantías de seguridad, tanto desde el punto de vista personal como profesional.
Cumplir este protocolo, este decálogo profesional, da las garantías a los ciudadanos y ciudadanas de que el taxi es una actividad de transporte organizada, regulada y, a la vez, rigurosa.
Los elementos que forman el decálogo profesional del taxista tienen que ver con el modo de prestar el servicio, con la forma con que se trata el vehículo, con la relación que se establece con el cliente del taxi, con las medidas de seguridad que se adoptan a la hora de ejercer la actividad y, en definitiva, con el respeto riguroso a la normativa que regula el servicio.
La imagen, la rentabilidad y la competitividad del taxi dependen en gran manera del cumplimiento o no de este protocolo profesional.